
El buhito, acompaña cada tarde a Ucumari. Silencioso, está ahí, quietecito en su ramita, abrigado con sus plumas... cuidándolo. Avanza la tarde, el sol se esconde y comienza a cantar "uhu, uhu, uhu" abrazando al primer lucero, recibiendo la noche.

Aquí estoy... esperando a Ucumari... feliz...

¡Que lindo árbol! nos da una rica brisa tibia, al atardecer.

Ucumari se está acercando...

¡Ucumari! ¡llegaste!

Aquí estamos los dos... le estoy invitando una bromelia, a ver si recibo su abrazo!

Este es el móvil-cuento, "Ucumari, el oso que abraza".