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Caravana hacia el Sol

Cuando salimos llevando a la cría de nuestra Elefanta hacia su palacio, nos indicaron que camináramos hacia el Sol.



Es así como, montada en nuestra Elefanta, partí en caravana.



Yo iba dirigiendo la caravana. Detrás de mí, la cría, cantando, caminaba acompañada de una pequeña avecita.



La mañana fue pasando, cruzamos un desierto de arena, pero que además era un bosque. Nos daba sombra fresca.



También vimos en el camino sembríos verdes de arroz.

Y encontramos una hermosa flor blanca, que recogimos de un lago. De ella podíamos beber agua fresca durante todo el camino.



Es increíble todo lo que podemos encontrar y conocer en un viaje -en la caravana hacia el sol-.

Finalmente, llegamos al palacio de la Elefanta y ella se reunió con su familia y conocieron a su cría a la que le llamaron
Tulsi.

Los pegasos no son de color violeta....

¡los pegasos no son de color violeta! Generalmente son blancos, muy blancos y luminosos. Abren sus alas para volar como enormes pájaros...

¡nos pueden llevar muy, muy lejos!

El mío es muy especial… se llama “brillo estelar” y grandes sorpresas siempre me da…

Monto en mi Pegaso para salir a pasear. Abre sus grandes alas y comienza a volar.

Esquivamos los vientos y nos siguen detrás, convirtiendo el cielo en atardecer.

Rojo, naranja, violeta, azul…


Brillo Estelar danza y se envuelve en mil colores como el crepúsculo. De pronto todo se detiene, llega la calma…

¡Pegaso, las nubes te han vestido de violeta!






Mi caballito alado brilla… y con él la noche de luna llena.


Traigo un lamparín que pronto prendo para encender las estrellas.



Volamos felices… encendiendo estrellas, cometas y luceros… El cielo ya brilla y le da luz al mundo.



100% hecho a mano

no apto para jugar, pero si para imaginar

Materiales:
Fieltro, tela de algodón, nansú, organza, lana, napa, hilo de bordar, cintas, mostacillas, silicona líquida, alambre, madera


Claudia García Pereira
Creación y Elaboración












La Princesa Eleya y el cometa mágico

Eleya, la princesa de las flores, vive entre Dalias, Crisantemos y Pensamientos.



Cada tarde, sale contenta hacia su inmenso prado para abrir los brazos, correr y jugar con su perro.





Esta tarde es especial, Eleya se ha tendido entre los Pensamientos coloridos y jugando a darle forma a las nubes, ha ido inventando nombres para cada una.

Una de ellas le gusta mucho, porque ya está con pinceladas del atardecer violeta. Eleya le da un nombre: “Cometa”, porque es así; por la forma que tiene y por como la mueve el viento.

La princesa, quietecita entre sus flores, comienza a soñar… que prendida de “Cometa” se va elevando hacia el crepúsculo.

Eleya llega más allá de las nubes… volando viaja a lugares increíbles, recogiendo luceros con su cometa mágico.





Cuento para Colgar



100% hecho a mano

no apto para jugar, pero si para imaginar

Materiales:
Fieltro, tela de algodón, nansú, organza, lana, napa, hilo de bordar, cintas, mostacillas, silicona líquida, alambre, madera

Claudia García Pereira
Creación y Elaboración



Luchín

Cuento para colgar inspirado en la canción de Víctor Jara

“Frágil como un volantín,
en los techos de Barrancas,
jugaba el niño Luchín,
con sus manitos moradas,
con la pelota de trapo,
con el gato y con el perro,
el caballo lo miraba…”



Luchín, un pequeño que vive en un pueblito de Andahuaylas, despierta muy tempranito en la mañana para salir a jugar al campo.

Al cantar el gallo, ya está él lavándose la carita y peinándose para salir.

Primero, su madre le ha pedido que recoja algunos huevos del gallinero para desayunar.



Y así Luchín ha salido apurado, con tantas ganas de jugar, que mientras recogía los huevos comenzó a cantar…

Su canción lo llevó a soñar, y sentadito en la puerta del gallinero, cantaba mirando el cielo azul, las nubes como copos de algodón…



Y las fue tiñendo de atardecer, y se trepó a su caballo Volantín, con su gato Fugaz y su perro Viento, Luchín partió de paseo.



Volaba entre las nubes vestidas de ocaso y con esa magia fue pintando de colores los techos de las casitas de su pueblo…



¡Luchín surcaba los cielos… alto, tan alto que nadie podría alcanzarlo!

¡Volaba como un pájaro!


Nunca más nadie estaría triste en su pueblo, con esos colores…

Olguita

Olguita, trabaja desde muy pequeña, llevando a pastar a sus ovejitas.

Siempre fue distraída y cuando llegaba a las faldas del cerro, corría por el prado, jugaba con las maripositas, imitaba a los pajaritos que se le acercaban, olvidándose completamente de sus ovejas.



"Ovejita perdida"



"Ovejita encontrada"



Cuando se daba cuenta, sus ovejitas estaban dispersas, unas por allá, otras por aquí y Olguita tenía que, con mucho esfuerzo, reunirlas nuevamente para regresar a su casa.

Así cada día, terminaba exhausta de tanto correr detrás de sus ovejitas.

Una tarde, luego de todo ese ajetreo, decidió recostarse bajo un Qantu para descansar un poco antes de volver a su casa.

Y es así que se quedó dormida…



Fue anocheciendo, y Olguita no despertaba…

Entonces las nubecitas nocturnas le dijeron: “Olguita, ¿a qué hora guardas a tus ovejitas? ¡Mira que ya salió el primer lucero!”



La lunita nueva con el primer lucero acompañaron a Olguita y a sus ovejas, hasta su casa, protegidas por el polvo de estrellas mágico de la noche.



....

Este cuento ha sido creado, inspirado en la vida de nuestra amiga Olguita, que vino de Ayacucho para cuidarnos y darnos todo su cariño.

Simón el gato y la lunita nueva

Atrapé un sueño, para convertirlo en cuento...




Simón el gato. Un gato soñador. Amante de la noche, que viste color ocaso.



Cada atardecer, sigilosamente trepa a su rama preferida, la rama del lúcumo, para esperar a la lunita nueva.

La lunita nueva no siempre está, pero hoy la ha encontrado y brilla para él.



El lúcumo, un árbol robusto que le presta sus ramas a Simón para contemplar a la lunita nueva.



Simón no está solo en el lúcumo. Lo acompaña la duendecita guardiana de sus frutos y sus hojas... a ella también le gusta el novilunio...



He aquí mi sueño atrapado, pero lo he de dejar libre para que se escriban las palabras de su historia, para que se conviertan en cuento.

Ucumari

Ucumari (quechua), oso de anteojos, oso que abraza. Vive en el páramo, en los bosques del cerro Chaparri, muy cerquita de aquí. Es omnívoro, pero come principalmente vegetales, aunque algunos insectos también.



El buhito, acompaña cada tarde a Ucumari. Silencioso, está ahí, quietecito en su ramita, abrigado con sus plumas... cuidándolo. Avanza la tarde, el sol se esconde y comienza a cantar "uhu, uhu, uhu" abrazando al primer lucero, recibiendo la noche.



Aquí estoy... esperando a Ucumari... feliz...



¡Que lindo árbol! nos da una rica brisa tibia, al atardecer.



Ucumari se está acercando...



¡Ucumari! ¡llegaste!



Aquí estamos los dos... le estoy invitando una bromelia, a ver si recibo su abrazo!



Este es el móvil-cuento, "Ucumari, el oso que abraza".

La pescadora


Con sus cabellos rojos la veo venir...
Desde mi globo de vientos la puedo admirar...
Quisiera un traje azul, como el de ella, para salir a volar y un sombrero para poderla saludar...

(GML)



Así, la pescadora, salió por peces, pero recogió nubes; las que estaban reflejadas en el mar...



Destellos de colores fueron confundidos entre los peces…
los tonos del crepúsculo, rojos, naranjas, violetas, la cautivaron;
y así volvió a la orilla envuelta con un manto del ocaso…




Micro-cuento móvil creado con la colaboración de Gabriel Muñoz Lavín en los versos.

Ballenitas migrando al Norte




Las ballenitas viajan desde el Sur, de día se guían por el horizonte, por la tarde los colores del ocaso les muestran el camino y cuando llega la noche es el firmamento quien les dicta hacia dónde ir.

Van al norte…

ballenita verde llevando gaviotas cósmicas

ballenita azul con sus nubes de algodón

ballenita marrón con las estrellas doradas


Las ballenitas llevan preciosos regalos, estrellas doradas, gaviotas cósmicas y nubes de algodón. Son para los sueños del camino de cada niño que está por llegar…

cada micro-cuento móvil lleva impreso su cuentito

100% hecho a mano