De la serie "la casa es nuestro rincón del mundo"


Casitas de la costa







"Quisiera que mi casa fuera como la del viento marino, toda palpitante de gaviotas". 
Rene Cazelles.

un rincón en las alturas.



casataller de los cuentos para colgar

. barquitas .


Me gusta coser barquitas.
Bordarlas con hilo rojo, azul o plateado.
Elegir sus telas y plegarlas como botecitos de origami.
Imaginarlas en aguas tranquilas, navegando de norte a sur, o de sur a norte, dejándose llevar por el viento; suavemente.
Me gusta pensar que las barquitas llegan a puertos soleados, por donde camina la gente en un malecón y mira las nubes para nombrarlas con palabras inventadas o sacadas al azar de un libro de poemas.
Las barquitas van.
Cruzan ríos y mares, atraviesan cielos alegres de lunas, estrellas y nubes.







©cuentosparacolgar

la tarde


A esta hora canta el cuculí en la rama iluminada. Cuando las hojitas están siendo bordadas con hilos de sol.
©cuentosparacolgar

Luna Azul, Belleza de Otoño








Reposas en el claro cielo
Luna azul, Belleza de Otoño.
Con suave balanceo me arrullas con tu manto bordado de estrellitas.
Y yo voy recogiendo gardenias y magnolias encendidas de luna para adornar las cabelleras y perfumar todas las estaciones.

Dulces sueños…



Cuento para Colgar, pedido especial para Vanessa. Dedicado a Akimi.


Llevo mi propio Sol







Como el verano.
Llevo mi propio Sol.
Me acarician suaves olas.
Las pinto de verano.
Les doy brillo de mañanita

Y colores en el ocaso.

Cuento para colgar, pedido especial para Mar, dedicado a Emilia.

Viaje en un unicornio






Cuando sueñas, le das colores a los días grises.

Conviertes en jardines con seres alados las calles tristes.

Cuando sueñas, nos traes estrellas y enciendes todas las farolas de los habitantes escondidos en las nubes.

Y cuando despiertas, tu sonrisa nos trae todos los sueños y sus colores.


Cuento para Colgar, pedido especial para Mar, dedicado a Manuela.


Encuentro con una Taruquita






Tú te escondes, yo te busco…

Josefa va al parque, es hora de jugar. Va con Shino y Facu, y con otros amigos se encontrará ¡Todos listos, ya!

¡Tú te escondes, yo te busco! Le dice Josefa al vendadito. Y cuenta uno, dos, tres, uno dos tres…

Algunas avecitas también quieren jugar, ellas ya están escondidas en las ramas altas de los árboles. 

Shino y Facu muy escondidos están, volaron a las estrellas, así nadie los encontrará.

Una nubecita pasajera mira el juego y quiere bajar…

Así se pasan la tarde, juegan, juegan sin parar, hasta que la última cuculí se va a acostar. Si sale la luna, Josefa tiene a su casa que regresar.


Dulces sueños…


Cuento para Colgar, pedido especial para Mar.

con su canto crecí



A Víctor Jara, por su poesía y su poderosa y dulce Voz.

en algún lugar del puerto

A Violeta


en un sueño
bordo al lado de Violeta
mientras ella crea melodías con su guitarra y su voz










A Violeta Parra, por acompañarme en la Travesía.
La Jardinera

Travesía con la luna despierta



Un bosquecito en la luna
nubecitas habitadas
Voy mirando, voy recorriendo
Imaginando
Mientras rueda mi bicicleta

Haiku



Al amanecer todavía hay colores de nocturnidad.
La lunita está aún despierta.
Y yo ya estoy lista para mi travesía.

En apacible quietud, las nubes destilan sus colores con suavidad ¿Acaso están habitadas y han sido coloreadas con maravillosos pinceles?

Los paisajes que recorro son mágicos. La brisa suave me acompaña, mientras giran y giran los rayos de mi bicicleta.

Subo cuestas que me acercan al cielo. Y luego bajo cerca de un río, de un camino, de un surco.




Viajo cruzando un bosque de árboles inmensos llenos de pájaros, grillos y cigarras que me acompañan con su canto.

Y así va llegando el día… y continúo con mi travesía con la luna despierta.

Noelía, la dríada del Huarango


Ruido de cencerros
Ráfagas de viento
Senderito Polvoriento

Haiku

Con ligero vuelo, llegando al bosque de Huarangos, la Dríada Noelia se detiene y observa silenciosa, intentando encontrar el sonido que la llama.
¡Ruido de cencerros!

Continúa por entre las ramas de viejos árboles, impulsada de cuando en vez por ráfagas de viento suave.

Con calma, va bajando, dejando de sacudir sus alitas para posar sus pequeños pies sobre la tierra.

Continúa caminando por el senderito polvoriento y encuentra al fin a su árbol, el Árbol Abuelo.

Y bajo la sombra reposada del Huarango una llamita tierna con su cencerro la espera.

Noelia, la Dríada del Huarango


Ascensión y sentido en Travesía de Claudia García Pereira

Por Florentino Díaz

El tejido es la piel. La piel es el enjambre sobre el cual se cierne el recuerdo. Tejer y recordar son acciones que nos enlazan con lo humano. Los Cuentos para colgar se insertan en la tradición de quienes narran los sueños de una comunidad. En estrecha sintonía con lo onírico, las esculturas de Claudia García nos permiten abordar el vuelo de la imaginación sobre la cual podemos nosotros despertar nuestra sensibilidad hacia el ascenso. Vuelo, ligereza, sueño, suspensión en hilos de volúmenes que cuentan en su propio proceso y culminación los detalles de una acción colectiva: ese anhelo por lo sutil. Si bien es cierto es la artista quien confecciona desde el boceto de la obra hasta su propia realización -largas estancias espera a quien teje- también es verdad que ella se sabe deudora de una colectividad que sostiene e inspira su trabajo. Es una epifanía onírica, como bien ella nos cuenta, lo que ofrece el hilo conductor y  narrativo a la multitud de personajes aquí presentes. Epifanía no libre de misterios y tensiones, como el paso del agua hacia el aire o el encuentro con Violeta Parra, (artista delicada y tejedora también) con quien sugiere palabras invisibles bordadas en el espacio. Estas piezas evocan presencias, evocan también ese deseo de ascenso y sublimidad en tiempos de un total apegamiento a lo terreno, de un movilizarse puramente en la horizontalidad terrestre manifestada en el incesante consumismo y la progresiva disolución de los sentidos humanos. En este trabajo García Pereyra apela a ese lenguaje simbólico y universal del sueño, de la parábola, de lo poético y de lo sintético como es el haiku para darnos su propia cuestionamiento y reflexión acerca de lo que nos puede permitirnos contemplar las cosas un poco más en su vuelo, en su estado primordial de suspensión como en una imaginada matriz. Por eso creo que estas esculturas de tela, estos cuentos para colgar nos narran la posibilidad de despegarnos de nuestras quimeras cotidianas y apreciar más aquello de lo cual provenimos, acercarnos a lo sutil, sintonizarnos con los astros.