personajes de las cuatro estaciones

 .


… en la primavera sentimos la frescura de las flores y el canto de los pajaritos …

… los inviernos fríos en nuestra sierrita, nos regalan enormes estrellas, incrustadas entre
las callecitas elevadas …

… el invierno nos trae gotitas de lluvia que suenan sobre el tejado como pequeños cascabeles …

… caen las hojas en otoño, y sobre el suelo quedan secas para caminar sobre ellas y sentir su suave crujido …

… la primavera nos trae mariposas coloridas que se confunden entre los pétalos de las flores …

… en el verano podemos soltar las barquitas de papel en la orilla del mar …

… en el verano, el sol nos da colores intensos …

… en el invierno nos abrigamos con la música alegre de circos …

… el otoño nos trae viento, para jugar con nuestro molinito de papel …
 
… la primavera nos regala los primeros brotes de las ramitas floridas de los árboles …

… en los primeros días de primavera, las hojas verdes y las flores,  se refrescan con las gotas del rocío …

… en el verano podemos soltar las barquitas de papel en la orilla del mar …

… las nubes de las mañanitas, se ven claras y frescas en el verano …

Música

los cuentos para colgar son un refugio, un rincón para acoger el alma.

así también lo es la música...

cuentos para colgar inspirados en la música que me acompaña cada día, melodías y palabras que nos cuentan historias... 





Violeta desde la Luna

Víctor y los aromos







M A R . Esta es una de las historias de Mar, cortita pero en la inmensidad… del mar.


Iba Mar danzando suavemente envuelta en sus olas y espuma vestida de azul.


La luna se vio reflejada en los ojos de Mar y Mar encontró el destello en sus profundidades azules.

La luna plena y blanca, luminosa, le enviaba un mensaje a través de sus rayitos.


La luna le estaba pidiendo una melodía para poder ir a dormir, para arroparse allá en el horizonte, al final de las inmensidades del océano.


Mar comenzó a cantarle, susurrando con su vaivén de olas azules y blancas con espumita suave. Algas y Corales la ayudaban sacudiendo suavecito sus ramas.


La Luna no se dormía... Entonces se le ocurrió a Mar llevarle una caracola, así la podría arrullar con el sonido del mar hasta que cerrara sus ojitos.




Mini bolsitos y prendedores



En los cuentos para colgar participan muchos elementos de la naturaleza. Llévalos contigo, cerquita, con un mini bolsito o un prendedor.





. Minibolsitos de tocuyo con aplicaciones en relieve (tienen cierre).
. Prendedores con imperdible

. procesos .

Estrellitas para el firmamento




adelanto de un nuevo cuento....


personaje: dragón marino . inspirado en el "Phycodurus eques" .

Darle paso a una estrella






Tiene ahora su estrella y la trae al mundo para contar su historia, para caminarla día y día entregando colores y luz. Una estrella que la acompañará siempre.

árboles de verano para Beatriz





llevamos árboles de verano a Córdoba
para que con sus ramas abriguen todos los inviernos
y con sus flores iluminen los días grises

Noche y Azul

Con un caballo alado, llega la Noche... llegan la Noche y Azul


Sueltan el primer lucero, compañero de la luna
Todos lo ven parpadear


Dejan la luna llena, para alumbrar y despertar



Pintan el cielo, bordan estrellas, centellas...


Queda todo vestido de azul y brillantes destellos
Todo listo, para seguir por otros cielos, hacia otras noches

Una diminuta sirena


Cuento para colgar inspirado en la historia "La sirena y el capitán" de María Elena Walsh.


En el jardín de mi casa sobre una piedra honda se formó una pocita. En la pocita nació una flor de loto y al poco tiempo, no sabemos cómo, apareció sobre ella una diminuta Sirena.

Tenía una mirada nostálgica y la escuchábamos cantar:

En noches de luna llena por el río Paraná
una sirena cantando va.
Por aquí, por allá, el agua qué fría está.
Juncal y arena del Paraná,
una sirena cantando va.

Canción que aprendió de otras sirenas, sirenas de lugares lejanos, pero que a través del agua y el canto están más cercanos.

Como era tan pequeñita, mis hermanos y yo, no queríamos asustarla entonces buscamos la mejor manera de acercarnos a ella. Esperamos a que oscureciera para sentarnos al borde del jardín y hablarle.

Entonces nos contó:

Había llegado a la pocita, volando sobre un petirrojo desde un bosque encantado, con  un gran  río en el que ella solía nadar y cantar acompañada siempre, de otras sirenas y delfines rosados.

Imaginaba que volvería a aquél lugar, que subía a un velero y navegaba entre nubes hasta llegar al bosque.



Es así, que cuando volvimos al día siguiente, ya no la encontramos. Solo quedó allí la flor de loto y unos notitas, flotando en la pocita.

Mi ritualito


Cuando contemplo un árbol, y es que siempre tengo uno cerca, me gusta mirar cómo se mecen sus ramas con el viento.

A veces hay ráfagas suaves y las ramas se sacuden como si el árbol danzara, también puede llegar una brisa tenue y cada hojita vibra y ríe. 






Charquito


Dos caracoles iban tranquilos y conversando por un camino luego de una noche lluviosa. 


A lo lejos – que en realidad es cerca – ven un charquito resplandeciente y se dicen:

 “¡Es el Sol!”.

Entonces partieron como en una carrera, uno al lado del otro, apresurados, uno delante del otro y detrás…

Y así apuraditos, hasta que llegaron al charquito… quiero decir, al Sol.








Nubes




Por mi ventana siempre veo nubes pasar. 


Un día, decidí subirme a una, la pinté de colores y comencé a viajar...


A viajar contando historias sobre las nubes...

Nubes de mil formas: dragones, caballos, conejos, árboles, casas…


Luego de recoger unas cuantas, bajo otra vez a mi ciudad y las comienzo a contar…


Música