Caravana hacia el Sol

Cuando salimos llevando a la cría de nuestra Elefanta hacia su palacio, nos indicaron que camináramos hacia el Sol.



Es así como, montada en nuestra Elefanta, partí en caravana.



Yo iba dirigiendo la caravana. Detrás de mí, la cría, cantando, caminaba acompañada de una pequeña avecita.



La mañana fue pasando, cruzamos un desierto de arena, pero que además era un bosque. Nos daba sombra fresca.



También vimos en el camino sembríos verdes de arroz.

Y encontramos una hermosa flor blanca, que recogimos de un lago. De ella podíamos beber agua fresca durante todo el camino.



Es increíble todo lo que podemos encontrar y conocer en un viaje -en la caravana hacia el sol-.

Finalmente, llegamos al palacio de la Elefanta y ella se reunió con su familia y conocieron a su cría a la que le llamaron
Tulsi.

muñequitas atrapasueños....

Muñequitas atrapasueños de Prístino; inspiradas en la leyenda guatemalteca de las "muñecas quitapenas". Las que tienen su origen en las comunidades indígenas de esas tierras. Cuando una persona tiene preocupaciones o penas, se puede desahogar contándoselas a la muñequita antes de ir a dormir, colocándola debajo de la almohada. Mientras duermes, la "muñequita quita penas" alejará tus tristezas.

Las muñequitas atrapasueños de Prístino, acompañan, cuentan mágicos cuentos y protegen los sueños...

Flora y Jazmín
Amanda

Colibrí de jazmín (contado por Micaela)

Se han contado muchas historias sobre el origen y la creación de los colibríes, pero la más real es la que nos cuenta Micaela…
Micaela estaba sentada bajo el jazmín…

Le gusta mucho estar ahí porque siente el suave aroma de esas delicadas florecillas. Y además, se divierte viéndolas caer como pequeños copos de algodón.


Ya era la hora del crepúsculo, y Micaela, tendida sobre el pasto, mirando los jazmines como flotando en el aire, de pronto se da cuenta que de una de las ramitas se desprende una flor y sale volando.


Al momento, se produce una metamorfosis mágica, con las luces tenues del atardecer, la flor blanca se torna de colores del sol y se convierte en colibrí.

Micaela, asombrada, intenta alcanzar a la avecilla, y al estirar la mano, se eleva convirtiéndose en una pequeña duendecita.

Así, se monta en el colibrí y salen los dos volando entre las flores y el sol.




Martina

Nubes vaporosas,
Nubes como tul,
Llevad l’alma mía
Por el cielo azul.

Gabriela Mistral




Martina sale de paseo por el bosque con su perro Fito. Van junto a su caballo Evaristo.

El momento más feliz de Martina, es cuando pisa la tierra húmeda del bosque y juega con Fito a las escondidas de tronco en tronco.


Luego para descansar, se recuesta sobre las hojas caídas del aromo y comienza a imaginar que las nubes tienen muchas formas.


Se pasa todo el día allí, imaginando a las nubecitas en forma de dragones, palomas, bicicletas…

Y por supuesto…

Evaristo, su caballito, siempre ahí, cuidándola…



La nubecitas nocturnas se acercan y Martina debe regresar a su casa.

¡Vamos Fito! ¡Andando Evaristo!

Pero Evaristo no aparece…

La lunita nueva, le susurra a Martina que Evaristo ha cambiado de color, ahora es azul, es noche azul, caballito azul, y por eso Martina no lo encuentra.

"¡Ponte a buscar, Martina!"


Piezas para intercambiar:
Evaristo, el caballito. Martina. Fito, el perro.

Apto para jugar intercambiando las piezas


esta es la historia de una bruja tejedora con hilos de plata

está historia ha sido inspirada en el mito de Aracne y la canción de Joaquín Sabina "bruja"
(a pedido de Bia)






Voy tejiendo escaleras, balcones y ventanas para sentarme a mirar la luna nueva…



Príncipe: escondes tu corona atrapada bajo el sombrero de copa y meciéndote en mi ventana vas cantando, mientras bailan mis manos con los hilos de plata…


Soy bruja, hechizada por un rayo infinito, que solo se romperá con la pasión de un sueño liberado; que llegará a mí, hilvanado por los telares de la vida.





"Vuelas hacia mi sin alas" - me dices príncipe - porque asomas tu mirada a través del gran balcón y descubres mi embrujado secreto.

F i n a l m e n t e l i b r e para beber las pócimas de ensueño en tu compañía.


Principito, habitante de la lunita nueva



Este es un principito vestido con una capa mágica de seda y corona de algodón.

Vive en la lunita nueva, un lugar especial, por su forma alargada y curva a la vez, en el cual tiene mucho espacio para pasear en su Unicornio Azul.

Además la lunita nueva es muy brillante, pues tiene sembradas muchas estrellas, cometas y centellas. Y entre ellas, Principito recorre cada día… ¡ups, quise decir, cada noche!

Porque, cuando para nosotros es de día, para el principito es de noche y al revés, cuando es de noche aquí en la Tierra, para él es de día en la lunita nueva.



Es así que por la noche, su noche, cuando las estrellitas comienzan a destellar en el firmamento…



…Principito monta su Unicornio Azul y con las chispas mágicas de su capa sale a volar.

Una de esas noches de magia, brillo y estrellas en las que principito paseaba, se le acercó una avecilla y se posó sobre el lomo del unicornio…



La avecilla traía un mensaje importante para principito y comenzó a cantarle… “Piu, piu, piu. Piu piu…”

Principito comprende todas las lenguas universales y entendió el mensaje.




La avecilla le decía a principito, que debía bajar a Tierra Firme. para visitar a un pequeño que recién nacía…



y así, con su bandera estelar, llevarle la magia de su lunita nueva y muchas bendiciones.

El niño se llama Álvaro; terminó de contarle la avecilla a principito.

Y así partió principito… hacia la Tierra…




Principito y su unicornio listos para el viaje...

Los pegasos no son de color violeta....

¡los pegasos no son de color violeta! Generalmente son blancos, muy blancos y luminosos. Abren sus alas para volar como enormes pájaros...

¡nos pueden llevar muy, muy lejos!

El mío es muy especial… se llama “brillo estelar” y grandes sorpresas siempre me da…

Monto en mi Pegaso para salir a pasear. Abre sus grandes alas y comienza a volar.

Esquivamos los vientos y nos siguen detrás, convirtiendo el cielo en atardecer.

Rojo, naranja, violeta, azul…


Brillo Estelar danza y se envuelve en mil colores como el crepúsculo. De pronto todo se detiene, llega la calma…

¡Pegaso, las nubes te han vestido de violeta!






Mi caballito alado brilla… y con él la noche de luna llena.


Traigo un lamparín que pronto prendo para encender las estrellas.



Volamos felices… encendiendo estrellas, cometas y luceros… El cielo ya brilla y le da luz al mundo.



100% hecho a mano

no apto para jugar, pero si para imaginar

Materiales:
Fieltro, tela de algodón, nansú, organza, lana, napa, hilo de bordar, cintas, mostacillas, silicona líquida, alambre, madera


Claudia García Pereira
Creación y Elaboración












Una nueva experiencia: Un cuento con piezas para intercambiar sobre la tapa de un baul de madera sencilla

Alfonsina, cielo y mar



Sirena

Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
Que te aguardo en mi sueño para luego.

- Mario Benedetti



Alfonsina, la Sirena, vive en el mar de Chorrillos. Allí, cerca de los botes de los pescadores. Solo algunos han tenido la suerte de verla.



El momento más feliz de Alfonsina, es cada día, nadar en el mar y mirar sus colores. Los colores del cielo y el mar


Se pasa todo el día allí, conversando con peces, caracolas, caballitos de mar…

Y por supuesto…

Como todas a las sirenas, también a ella, le gusta mucho cantar.


Y le canta a las caracolas, al susurro del mar, a las gaviotas, al sol crepuscular, a la lunita nueva y también a la luna llena…


En las noches de luna llena, Alfonsina le canta a su estrellita:

“Estrellita chiquitita mañanita de esperanza, tus ojitos como alumbran en el espejo del alma” (canción de El Polen)



Piezas para intercambiar:

Sol de día. Nubes celestes. Sol crepuscular. Nubes coloridas. Luna nueva. Estrellitas amarillas. Luna llena. Estrellitas celestes.
Estrellitas de mar. Pecesito. Caracolita. Algas. Alfonsina

100% hecho a mano

Apto para jugar intercambiando las piezas

Materiales:
Caja de madera sencilla pintada con acrílico
Fieltro, tela de algodón, tocuyo, organza, lana, napa, hilo de bordar, cintas, mostacillas, silicona líquida.


Claudia García Pereira
Creación y Elaboración

La Princesa Eleya y el cometa mágico

Eleya, la princesa de las flores, vive entre Dalias, Crisantemos y Pensamientos.



Cada tarde, sale contenta hacia su inmenso prado para abrir los brazos, correr y jugar con su perro.





Esta tarde es especial, Eleya se ha tendido entre los Pensamientos coloridos y jugando a darle forma a las nubes, ha ido inventando nombres para cada una.

Una de ellas le gusta mucho, porque ya está con pinceladas del atardecer violeta. Eleya le da un nombre: “Cometa”, porque es así; por la forma que tiene y por como la mueve el viento.

La princesa, quietecita entre sus flores, comienza a soñar… que prendida de “Cometa” se va elevando hacia el crepúsculo.

Eleya llega más allá de las nubes… volando viaja a lugares increíbles, recogiendo luceros con su cometa mágico.





Cuento para Colgar



100% hecho a mano

no apto para jugar, pero si para imaginar

Materiales:
Fieltro, tela de algodón, nansú, organza, lana, napa, hilo de bordar, cintas, mostacillas, silicona líquida, alambre, madera

Claudia García Pereira
Creación y Elaboración



Luchín

Cuento para colgar inspirado en la canción de Víctor Jara

“Frágil como un volantín,
en los techos de Barrancas,
jugaba el niño Luchín,
con sus manitos moradas,
con la pelota de trapo,
con el gato y con el perro,
el caballo lo miraba…”



Luchín, un pequeño que vive en un pueblito de Andahuaylas, despierta muy tempranito en la mañana para salir a jugar al campo.

Al cantar el gallo, ya está él lavándose la carita y peinándose para salir.

Primero, su madre le ha pedido que recoja algunos huevos del gallinero para desayunar.



Y así Luchín ha salido apurado, con tantas ganas de jugar, que mientras recogía los huevos comenzó a cantar…

Su canción lo llevó a soñar, y sentadito en la puerta del gallinero, cantaba mirando el cielo azul, las nubes como copos de algodón…



Y las fue tiñendo de atardecer, y se trepó a su caballo Volantín, con su gato Fugaz y su perro Viento, Luchín partió de paseo.



Volaba entre las nubes vestidas de ocaso y con esa magia fue pintando de colores los techos de las casitas de su pueblo…



¡Luchín surcaba los cielos… alto, tan alto que nadie podría alcanzarlo!

¡Volaba como un pájaro!


Nunca más nadie estaría triste en su pueblo, con esos colores…